Arabia Saudí y la compra de factor de impacto


Uno de los criterios empleados habitualmente para ver la calidad de un sistema universitario o de investigación, es el factor de impacto de las revistas en las que se realizan las publicaciones, de forma que al final acaban saliendo determinados índices que miden a los países y sus sistema educativos. Arabia Saudí, al igual que hacen en el deporte otros países del Golfo, quiere convertirse en una gran potencia investigadora gracias a los petrodólares y a la “compra” de prestigio científico. ¿Hasta qué punto es ético?

En los últimos años, los países del golfo han ido apareciendo en los medalleros de eventos deportivos a pesar de que no tener historia deportiva en esos campos.

Parte del dinero del petróleo lo han ido empleando ofreciendo becas a deportistas internacionales para que se nacionalizaran y compitieran por el país en cuestión, tal y como ocurre con muchos atletas keniatas y etíopes que se han ido nacionalizando de Catar, Bahrein o de Arabia Saudí (aunque no es algo sólo exclusivo a países del Golfo ya que otros como España también lo ha realizado). En el fútbol también está ocurriendo algo similar con los petrodólares que atraen a viejas glorias como una forma de mejora de la calidad de las ligas nacionales.

Dos instituciones educativas de Arabia Saudí intentan hacer con la ciencia, aunque a primera vista no se diferencia mucho de lo que han realizado durante las últimas décadas Estados Unidos, Alemania o ahora China con la creación de grupos de investigación de primerísimo nivel (lo que habitualmente se ha venido incluyendo dentro de la fuga de cerebros). Por ejemplo, se espera que para 2013, China sea líder mundial en producción científica (hace poco más de una década era novena y su producción científica ridícula y de bajo nivel) en parte por la creación de estos grupos de investigación de primerísimo nivel con investigadores extranjeros así como por el aumento de fondos para las universidades chinas.

Sin embargo el caso Saudí es un tanto peculiar, ya que en un principio los investigadores no necesitarían irse a Arabia Saudí a investigar, según nos cuenta Yudhijit Bhattacharjee en un reciente artículo en Science

Las universidades saudíes “Rey Abdulaziz” (KAU) y “Rey Saud” (KSU) se han ido poniendo en contacto en los últimos tiempos, con científicos que aparecen en el ISIhighlycited.com (info en Wikipedia) ofreciéndoles la posibilidad de incorporarlos a sus plantillas.

A primera vista, el mensaje de contacto parece un mensaje de SPAM, de los típicos en los que se anuncia que a uno le han tocado decenas de millones de dólares de la lotería del país x.

La realidad es que el correo es real tal y como comenta a Science, Robert Kirshner, un astrofísico de Harvard que recibió el correo y descubrió que era cierto y que no era el único que había recibido el mensaje, ya que otros científicos americanos que figuraban en puestos relevantes de la lista anteriormente citada, habían aceptado el trabajo.

Requisitos sencillos

El investigador cuando publique, indicará su relación con la Universidad y en función del contrato, pasaría hasta cuatro semanas al año en Arabia Saudí, generalmente formando a los investigadores saudíes mediante la supervisión de tesis de profesores que desarrollan proyectos en la universidades. La pega, es que se trata de ofertas a hombres.

El resultado de todo este esfuerzo son unos 72.000 dólares; aunque esta cantidad es variable, ya que no se trataría de un salario, sino más bien de una beca de investigación proporcionada por las universidades saudíes.

Investigación mercantilizada. 

Mohammed Al-Qunaibet, profesor de economía agrícola en la KSU, criticó recientemente en una carta en el periódico líder de Arabia Saudí, Al Hayat, el citado sistema por considerarlo “una compra de nombres”.

Teddi Fishman, director del Centro para la Integridad Académica de la Universidad de Clemson en Carolina del Sur, dice que los programas han sido creados para infundir “una falsa impresión de que estas universidades están produciendo una gran investigación” cuando la realidad es que no se valora si en realidad la investigación implica colaboración con investigadores de las universidades saudíes, por lo que la publicación podrían hacerla en Iowa pero publicarla como que fue realizada en las citadas universidades de Arabia Saudí.

Los investigadores que aceptan las ofertas se defienden de las acusaciones, bien porque “ellos (por Arabia Saudí) tienen el capital y quieren construir algo de él” como bien dice Neil Robertson, profesor emérito de matemáticas en la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) o que “las universidades buscan adquirir reputación, algo no muy diferente a lo que hace Harvard cuando contrata a un destacado investigador” tal y como dice el astrónomo Gerry Gilmore de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

Las universidades mantienen su silencio, aunque colaboradores extranjeros de las universidades y que trabajan con ellas desde hace tiempo (mucho antes de la aparición de los petrodólares) defienden la idea argumentando que no es un regalo de dinero, ya que los investigadores de prestigio aportarán ideas y trabajo para las universidades al supervisar tesis de investigadores saudíes o fomentando programas de investigación en Arabia Saudí, algo que para Neil Robertson podría “llegar a significar un soplo de aire fresco dentro de una sociedad totalmente cerrada”.

La realidad es que a la par que se ha ido realizando esta “compra” de investigadores, los fondos dedicados por el Gobierno Saudí para las universidades no han parado de crecer, dotando a las universidades de magníficas instalaciones y de buenos salarios para el personal docente (en ocasiones mayores que los de las mejores universidades del mundo) así como la oferta de becas a los mejores estudiantes del Mundo Árabe, China y otros países occidentales como Estados Unidos, Canadá o Reino Unido.

Por ejemplo en 2009, era noticia de Arabia Saudí irrumpía en los primeros puestos de la lista de superordenadores por la entrada en el ranking del Shaheen, instalado en la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología (KAUST). Lo mismo está ocurriendo en la Ingeniería, la taxonomía o la astrofísica.

Resultados

De las 3000 universidades calificadas por Webometrics en 2006, la KSU estaba en el puesto 2910 y la KAU en el 2785. La Universidad Rey Fahd de Petróleo y Minerales (KFUPM) ocupa la posición número 1681.

En 2008, ninguna de ellas formaba parte del top 500 del Ranking realizado por la Universidad de las Comunicaciones de Shanghai (Jiaotong), basado en la investigación aunque ignorando la calidad de la formación, una de sus pegas por las que se critca este Ranking, pero que habitualmente es muy empleado por los diferentes gobiernos para medir la calidad de su sistema universitario.

En pocos años, el número de publicaciones de las universidades habían aumentado (de poco más de 400 en 2008 a más de 1200 en 2011) y las universidades habían subido en el ranking. La KSU se metió entre el puesto 300 y 400 en 2010 y en 2011 ya estaba entre el puesto 200 y 300 del Mundo. En el último ranking de Webometrics, ocupaba el puesto 186, cuando en 2006 ocupaba el 2910.

¿Hasta qué punto es ético?

Ahora una de las preguntas que comienzan a surgir, son si las instituciones que realizan los factores de impacto comenzaran a tener en consideración este tipo de prácticas y por tanto a penalizarlas, para evitar una representación irreal, la reconsideración si de verdad esos rankings de universidades son reales y en lugar de medir la producción científica, también habría que considerar la calidad… algo bastante criticado a todos estos índices

Interesante lectura de Algunas precisiones necesarias en torno al uso del factor de impacto como herramienta de evaluación científica  y Crítica al “factor de impacto” en la evaluación científica

Como bien decía el blog Jaarad por el caso saudí, el dinero puede comprar un mayor ranking pero no la reputación.

Recomendadas lecturas de Quién la tiene más larga… y quién los tiene más grandes   sobre el sistema de publicación y referencias en el sistema universitario español así como Análisis de la productividad e impacto de los investigadores españoles.

Más información
– Bhattacharjee, Y. (2011) Saudi Universities Offer Cash in Exchange for Academic Prestige. Science 9 December 2011. Vol. 334 no. 6061 pp. 1344-1345 DOI: 10.1126/science.334.6061.1344 – Mervis, J. (2009) The Big Gamble in the Saudi Desert. Science 16 October 2009. Vol. 326 no. 5951 pp. 354-357 DOI: 10.1126/science.326_354 

– Zarate, V & Cerda L., J (2007) Fortalezas y debilidades del factor de impacto de revistas científicas. Rev. méd. Chile v.135 n.11 Santiago nov. 2007. doi: 10.4067/S0034-98872007001100016
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Acerca de andresrguez

Doctor por la Universidade de Vigo. Campo de especialización: comportamiento del plomo en suelos mineros, urbanos y campos de tiro, a través de técnicas espectroscópicas, toxicológicas y aplicación de nanopartículas.
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7 respuestas a Arabia Saudí y la compra de factor de impacto

  1. Impresionante cantidad de datos y enlaces para una historia muy interesante que no conocía. Me ha encantado!!

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  2. O sea, que ahora invertir en investigación es “comprar” factor de impacto ¡Venga ya! ¡Que no jodan, hombre! Mis felicitaciones a los que han ideado este sistema de financiación en Arabia Saudi. A ver si ahora va a resultar que los investigadores tenemos que estar mirando por nuestra nación aunque ésta solo nos dé limosnas ¡Que espabilen esas grandiosas nacionalidades y sus universidades y dejen de mantener su investigación en condiciones precarias y sin estímulos! Que muchos ya estamos hartos de trabajar casi por la cara.

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  3. Andrés dijo:

    Hereje

    Más que invertir, lo que hacen es comprar el factor, porque lo que hacen es pagar al autor para que al poner su nombre en el artículo ponga que es de la universidad de saudí…aunque no haya pisado la universidad en su vida.

    A mayor sí están invirtiendo… pero en realidad lo que hacen es comprar el nombre de los investigadores

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  4. Entonces, cuando, por ejemplo, la Fundación La Caixa financia un proyecto y se le reconoce en los 'Acknowledgments' también está mal, porque como solo ha puesto la pasta y el investigador no ha pasado por unas oficinas a mirar por lo menos la intensidad lumínica de los fluorescentes… Todo es “comprar” factor de impacto.

    Si hay gilipollas que todavía miran únicamente la cantidad y no la calidad para conceder financiación a proyectos, me parece cojonudo “comprar” factor de impacto. Hay a veces que ni aún así, porque como a los investigadores nos mola mazo lo que hacemos, realmente no estamos trabajando; eso no es un trabajo, hombre ¡Ojalá pudiera yo dedicarme a lo que haces! ¡Cagon tó! Ya les ponía yo durante una semana a hacer inventarios de flora de sol a sol.

    Lo dicho, que espabilen el resto de grandiosas instituciones cuya “ética” es la de tener a sus investigadores mendigando por un proyecto, que a ver si me aceptan un becario que no cobre mucho, que a ver si me aceptan el gasto del aparato porque sino voy a tener que suprimir toda una batería de medidas,… O jugamos todos, o rompemos la baraja.

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  5. Andrés dijo:

    Concuerdo con lo que dices porque al final todo esto incide en la estafa de los índices de calidad tan empleados por los gobiernos para poner en alza lo maravilloso que es el sistema de turno cuando la realidad es que si inflamos el sistema… mal vamos.

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  6. Kijotesco dijo:

    Pues para mi el que trabaje gratis tiene una tara intelectual, puede que sea brillante en un ámbito de un campo de una carrera, pero vive en otro mundo, esoestá financiado por su familia para hacer lo que le gusta, ahí no me meto.

    El problema es cuando el investigador se queda sin dinero, sin sueldo, sin ayudas, lo despiden y le dicen en los trabajos que no le contratan porque no tiene experiencia. Yo no me sacrifico por un país, menos gratis, y mucho menos siendo vilipendiado, insultado y ninguneado.

    Veo que hay a quienes les gusta trabajar gratis, no valoran su trabajo? De qué viven? Sacrifican tener familia y vida (con 400-800€ en una ciudad grande no haces nada) por ver como otros se llevan sus proyectos? Me parecen que los que se van fuera para cobrar más son más despiertos, y al menos sienten que su trabajo tiene un valor. Otros parece que se sienten curas o soldados, dispuestos a sacrificar se por un ideal.

    Los habrá que lo llamen “borricos siguiendo una zanahoria” yo lo llamo personas buscando un sueldo justo. En serio de qué viven los que no cobran o cobran una beca de 400-600€? Desde luego que viven con sus padres, otra no queda, conste que no lo veo indigno, pero si me parece que es una mentalidad de esclavo.

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    • andresrguez dijo:

      Lo cierto es que el sistema de Arabia Saudí es el mismo que está aplicando Brasil en los últimos años pero ofreciendo becas a doctorandos para que publiquen allí precisamente cuando más necesitan publicar

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