Apenas se escuchaba un ruido, todo parecía demasiado tranquilo
hasta que las paredes comenzaron a crujir
durante unos segundos que se hicieron eternos.
El polvo y los escombros invadían la ciudad.
Los habitantes caminaban sin un rumbo fijo
con los ojos brotando lágrimas al ver el horror de la ciudad.
Todo aquello que recordaban, ya no era así.
Todo había cambiado en unos segundos.