Eliminemos el plomo de la caza


Este domingo domingo se publicó en este diario una nota sobre la guerra del plomo en la caza, desde que hace unos meses se aprobara una moción del BNG en el Parlamento de Galicia por la que se pide prohibir el plomo en la caza y apoyado por unanimidad (en la actualidad está prohibido en humedales desde 2001 en los espacios Ramsar).

La mayoría de los argumentos proplomo inciden en que sería una discriminación con el resto de cazadores del resto de España que sí podrían seguir cazando con plomo, o que el plomo de los cartuchos es inerte. Verdades a medias.

Hasta hace poco más de 20 años no se sabían bien los efectos del plomo de la munición pero a día de hoy conocemos muy bien los efectos del plumbismo en fauna (ver también). En España tenemos uno de los mejores grupos de toxicología por plomo en caza con Rafael Mateo en el CSIC de Ciudad Real a la cabeza.  También conocemos algo que no se sabía muy bien, el plomo no permanece inerte.

El impacto medioambiental de los campos de tiro y de la munición en el suelo ha sido ignorado durante mucho tiempo, al considerarse que el plomo de la munición permanecía inerte en el suelo. Sin embargo, una vez la munición queda sobre él; normalmente deformada o fragmentada, la superficie del Pb es oxidada a formas más móviles (e.g. Pb0 a Pb2+ o Pb4+) y puede ser fuertemente absorbida en las raíces, materia orgánica, arcillas y óxidos de Fe y Mn.

Esta situación descrita con el Pb, es similar con el resto de metales que componen la munición, pudiendo ser liberados al medio y ocasionando un impacto en los ecosistemas adyacentes, con un riesgo potencial para humanos y otras formas de vida (Vantelon et al. 2005; Bennett et al. 2007; Laporte-Saumure et al. 2010, Sanderson et al. 2012a).

El plomo de la munición tarda entre 30 y 200 años en meteorizarse por completo; dependiendo de las condiciones de suelo, climáticas y grado de meteorización de la munición. Teniendo en cuenta los suelos ácidos de Galicia, la elevada humedad y pluviosidad, etc. estamos más cerca de los 30 años que de los 200.

Cada vez hay más municiones alternativas como las de cobre/zinc o las de acero, con características balísticas similares y lo que es más importante, de precio similar; en especial las de acero.

Nadie quiere prohibir la caza, sólo se quiere mitigar su impacto en el medio.

El autor de esta nota es Andrés Rodríguez Seijo.

Actualmente realiza su tesis doctoral en la Universidade de Vigo estudiando la contaminación por metales pesados en suelos urbanos y campos de tiro.

Uno de sus últimos trabajos ha sido “Pb pollution in soils from a trap shooting range and the phytoremediation ability of Agrostis capillaris L.” publicado en Environmental Science and Pollution Research, en el que estudia la contaminación por Pb y la posibilidad de fitorremediación por vegetación espontánea en un antiguo campo de tiro al plato.

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Acerca de andresrguez

Doctor por la Universidade de Vigo. Campo de especialización: comportamiento del plomo en suelos mineros, urbanos y campos de tiro, a través de técnicas espectroscópicas, toxicológicas y aplicación de nanopartículas.
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