El eucalipto no es siempre el culpable de todos los males


Se está hablando mucho del eucalipto y los supuestos intereses de ENCE y otras pasteras, en los incendios en Galicia y Portugal, como co-responsables de la oleada de incendios. La “gasolina para el monte”, dice El Salto, con acusación velada a los intereses de ENCE. La realidad es que el problema de los incendios en Galicia y Portugal no son los eucaliptos, o al menos, no es la única causa. Quedarse en ellos es reducir al absurdo un problema mucho más grande, que incluye despoblación, envejecimiento, ordenación de territorio o la propia valorización del cultivo.

troncos de alcolitos

Amador Loureiro en Flickr

NOTA

Antes de seguir, necesito hacer un inciso para el estimado lector. Si piensa que esto es un publireportaje de ENCE o el lobby del eucalipto, estás muy equivocado. No me gusta el eucalipto. Me parece un coñazo de especie. Ahora sí, creo prefiero antes un eucalipto que fije suelo, a un suelo sin cubierta vegetal y fácilmente erosionable, que es a lo que vamos con el aumento de los problemas de desertificación, porque los carballos y los castaños no crecen bien en todas las condiciones.

Quizás el mejor ejemplo de esta culpabilización absurda del eucalipto es este reportaje en El Salto; que reproduzco a continuación, o este hilo de Twitter que alcanzó unos cuantos miles de retuits.

En los últimos tres días han ardido 4.000 hectáreas de monte, que se suman a las más de 100.000 quemadas en 11.600 incendios en todo el Estado en lo que va de año. La falta de una política de prevención global, la precarización y privatización de los dispositivos de prevención y lucha contra el fuego, el eucalipto y el papel de las madereras o la Ley de Montes, algunas claves para entender la situación que se vive hoy en Galicia.

ENCE Y EL PAÍS DEL EUCALIPTO
Existe un plan para que Galicia sea “un puro eucaliptal”. Es lo que afirma Xosé Ramón Cendán, miembro de la ejecutiva del Sindicato Labrego Galego (SLG), quien plantea que detrás de ello existe “claramente una presunta corrupción Ence-Xunta”.
Este profundo conocedor del monte de la zona tiene muy claras las causas principales de fondo que han acabado en el desastre medioambiental, humano y económico que estos días —y en los últimos años— vive la región. Cendán plantea que “no existe una coordinación ni una ordenación del territorio y los pueblos están cercados por eucaliptos”, algo que aumenta el riesgo para la población en caso de incendio.

La falta de control y el fomento del cultivo de eucalipto para la industria papelera han hecho que el uso del suelo se haya modificado profundamente en apenas unas décadas, copando áreas de uso agrario con este tipo de árbol —”gasolina para el monte”, como lo denomina Cendán—, de rápido crecimiento pero devastador para la prevención del fuego.

“Cuando no había normativas de suelo, la gente tenía el territorio ordenado, pero hoy los estudios y los técnicos trabajan para los negocios, y el mayor negocio es Ence”, explica el experto. La multinacional papelera es uno de los principales productores mundiales de pasta de papel procedente de cultivos forestales, básicamente eucalipto. La empresa ha saltado a la esfera mediática en numerosas ocasiones por desastres ambientales, sospechas de prevaricación, puertas giratorias e incluso relaciones matrimoniales entre representantes de la empresa y de la Xunta, hechos que volvieron a salir a la palestra el año pasado, cuando consiguió una prórroga de nada menos que de 60 años para continuar su actividad en su fábrica de Lourizán, en la ría de Pontevedra.

El Salto

El bosque ¿atlántico? y la inflamabilidad del eucalipto

Es cierto que el eucalipto es una de las masas forestales mayoritarias en la franja Atlántica peninsular, así como en el Cantábrico. Al contrario de lo que se cree, su introducción fue muy anterior a la Guerra Civil y al Franquismo por Fray Rosendo en el XIX. Sin embargo, fue durante el franquismo cuando las masas forestales crecen a través de los diferentes planes del ICONA, porque España tenía serios problemas de desertificación, un problema que venía de la época de las desamortizaciones.  No se podría hablar de que el eucalipto desplazara en aquel momento a masas forestales autóctonas…simplemente eran muy reducidas.

Hace siglo y medio, España vivía un intenso proceso de deforestación. A las desamortizaciones liberales que favorecieron el acceso de numerosos ciudadanos a los recursos forestales había que sumar la pérdida de masas boscosas derivadas de las actividades agriculturales y ganaderas, históricas. Bien entrado el siglo XX, el problema era grave: la pérdida de bosques favorecía la erosión y causaba distorsiones en las cuencas hídricas de la península.

Tras la Guerra Civil, el franquismo observó una oportunidad propagandística en el problema, del mismo modo que lo hizo en los extensos planes de regulación hídrica del país. Nació así el Plan Nacional de Repoblación, que en una fecha tan temprana como 1940 se planteaba reforestar más de 5 millones de hectáreas a lo largo de cien años. A la altura de 1972, su objetivo se había cumplido casi al 50%, y España había vivido una pequeña fiebre reforestal.

Dos de las principales especies utilizadas por las autoridades franquistas para recuperar suelo forestal fueron el pino y el eucalipto. Ambos contaban con notables tasas de crecimiento y permitían repoblar bosques a gran velocidad, favoreciendo el mantenimiento de ecosistemas claves, frenando la erosión (una cuestión crucial a mediados del siglo XX, en aún pleno trayecto hacia la deforestación), y reduciendo el riesgo de corrimientos de tierras o empobrecimiento de los suelos.

Andrés P. Mohorte en Magnet

Posteriormente en la década de 1970, las masas de eucalipto van aumentando, principalmete como forma de fijar población en el interior, con la subvención a fondo perdido por la plantación de eucaliptos y pinos. Tanto a través de diferentes planes ministeriales, comunidades autónomas y posteriormente vía subvencioones europeas, las ayudas por plantación de eucalipto se mantuvieron hasta bien entrada la década del 2000, como recuerda Andrés P. Mohorte en Magnet.

Para 1978, el Congreso ya democrático se planteó continuar con el planteamiento franquista a través de la Ley de Producción Forestal. Artículos como este de El País son testigos del agrio recibimiento por parte de la opinión pública, en especial por su fomento del cultivo del eucalipto y del pino. Aquella ley preveía “cantidades a fondo perdido” de hasta 10.000 pesetas hectárea para los propietarios que se lanzaran a repoblar con eucalipto. Se generó un incentivo económico.

Después de esto se produjo un crecimiento desaforado del eucalipto, porque te pagaban por plantar¡Plantas eucalipto y te pagan! 

Requería pocos esfuerzos y en 15-20 años tenías un buen dinero, que normalmente era el que te servía para mandar a los hijos a estudiar, para cuando se casaran, etc. El resultado es que la masa forestal se duplicó según lo previsto en los planes forestales, porque todos plantábamos eucaliptos. En cuanto se abandonaba una explotación de pasto o una zona agraria (no permitido desde 2012), se plantaba pino o eucalipto, dependiendo de la moda que hubiera en aquél momento. El negocio del siglo.

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Figura 1. Distribución de Eucalipto (suma de globulus y nitens) en Galicia, Asturias y Cantabria. Vía Agrobyte

Junto al crecimiento de las masas de eucalipto, nace y se desarrolla una industria maderera y principalmente pastera, como es el caso de ENCE en Galicia (mediados de la década de 1950), Asturias y Huelva o la Portucel en Portugal, ahora Navigator Company y la fabricante del papel Navigator, que es una de las principales del sector.

Diferentes análisis como el que destaco anteriormente o como este ampliamente difundido por las redes Eucaliptos: La desaparición del bosque atlántico.¡Emergencia!” o Fuego, mentiras y plantaciones de eucalipto, han intentado achacar a ENCE parte de los males de los incendios, con  la mención del Consejo de Administración… como si fueran los culpables de los incendios.

El eucalipto, pese a Fray Rosendo Salvado, el monje de Tui, era un árbol residual en Galicia, más propio de jardines y ornato urbano, hasta que en 1957 se plantó ―en todas las acepciones― la planta de Ence en plena ría de Pontevedra. ENCE es un grupo español que es el segundo productor mundial de pasta de celulosa y primer propietario de plantaciones de eucalipto de Europa. En su consejo de Administración está una exministra de Medio Ambiente (Isabel Tocino) y un exconselleiro del ramo (Carlos del Álamo). La factoría, condenada por diversas infracciones medioambientales (y eso que el olor no es delito ni falta), y advertida de traslado por diversas administraciones finalizaba su concesión en 2017. El pontevedrés Mariano Rajoy utilizó discrecionalmente sus poderes de presidente en funciones para renovársela. Para finalizar, a raíz de los incendios de Pedrogão, en los que murieron 64 personas al comienzo de este verano, el gobierno de Portugal estableció una moratoria en la plantación de eucaliptos. Inquirido al respecto sobre una medida similar, el presidente gallego, con su demostrada habilidad de soslayar el fondo de los asuntos, contestó que aquí no se podrían producir situaciones semejantes. Tomando buena nota, las celulosas portuguesas decidieron expandirse allende la frontera, Galicia y Zamora, sobre todo.

Xosé Manuel Pereiro en Contexto Fuego, mentiras y plantaciones de eucalipto

Y este achacamiento de todos los males al eucalipto y a las pasteras no es únicamente de España, sino que ocurre de la misma forma en Portugal, indicando como que es el principal responsable del fuego (Tirar a floresta das mãos do eucaliptoEl imperio letal del eucalipto australiano)…

Conviene recordar a Pereiro y a todos los que sacan el anuncio de Portugal de la moratoria en los eucaliptos… Portugal tiene un problema forestal muchísimo peor y se llama Acacia, una especie probablemente peor que el eucalipto, y que se está comenzando a detectar con bastante fuerza en Galicia (Las acacias invaden zonas inalteradas del noroeste peninsular).

Pirófitos… 

Es cierto que se trata de una especie pirófita, que necesita el fuego para crecer, pero es tan pirófita como la vegetación mediterránea, la cual se adapta para sobrevivir después del fuego.

Nadie en su sano juicio pone fuego al eucalipto para que se reproduzca, tal y como se da a entender siempre que se habla del eucalipto porque el fuego es su aliado.

No seamos tan absurdos porque nadie quiere perder eucalipto, de la misma forma que a las pasteras y madereras no les interesa que arda.

La madera quemada no sirve para prácticamente nada. Hace años que las pasteras como ENCE dejaron de comprar madera quemada… porque la ceniza perjudica el proceso de fabricación de la celulosa, y únicamente sirve para fabricar aglomerados (su valor es mínimo).

Esto de “pirófito” es un concepto que convendría  explicar mejor, porque alguna vegetación atlántica como el tojo, también son pirófitos. ¿Significa eso que debemos de eliminar el tojo, la flor de galicia? NO y Juan Picos de la Escola de Enxeñaría Forestal del campus de Pontevedra de la Universidade de Vigo, lo explicaba perfectamente en una entrevista de hace unos meses.

-Se habla mucho del eucalipto. ¿Es esta especie realmente una de las causas del fuego?

-Oímos mucho decir que el eucalipto es pirófito, pero pirófito es un concepto técnico que al saltar al lenguaje común se tergiversa. Pirófita es una planta adaptada a sobrevivir después del fuego, pero parece que cuando se habla de una planta pirófita se hace equivaler a pirómana. El tojo y la sobreira [alcornoque] son plantas pirófitas, como el eucalipto.

-¿Y son o no un problema?

-La especie no suele ser el problema. De hecho, no hay grandes diferencias. La importancia y la propagación de un incendio tiene que ver normalmente con la estructura. Y la estructura depende de la especie, el lugar y la gestión que se hace de ella. El eucalipto se comporta como una eficaz barrera contra el fuego cuando es muy joven, porque tiene una hoja muy verde y arde mucho peor porque tiene alto contenido en agua. Sin embargo, cuando es adulto y no se ha hecho ningún mantenimiento, precisamente porque permite que pase mucho la luz, tiene mucho matorral alrededor y acumula mucha biomasa que, en condiciones secas, pueda tener una mayor ignición. Decir que el eucalipto arde más que otras especies de árboles no es verdad. No es un hecho que siempre ocurra, depende de dónde esté plantado, de cómo haya sido gestionado y cuánta cantidad haya. No se debe ser taxativo. Es igual de poco cierto decir que arde menos como decir que arde más. Lo que sí es cierto es que, en circunstancias de abandono, con gran acumulación de biomasa, el eucalipto, el pinar y todas aquellas especies que precisamente se plantan porque generan mucha biomasa arden con más intensidad.

Acerca de su inflamabilidad, Javier Madrigal lo explicaba de forma magnífica en Fuegolab y “El mito de las plantas que favorecen los incendios ¿realidad o ficción?” y es que la realidad es muy tozuda.

Los que sois seguidores del blog ya sabéis mucho sobre el concepto de inflamabilidadcómo árden las plantas y cómo se comporta el fuego en el monte, que depende también de otros factores importantes como la meteorología y la topografía. Dicho por delante que TODAS las plantas arden ¿existe algún tipo de “selectividad” a escala paisaje que haga que determinadas estructuras de vegetación ardan más que otras? Esta es una cuestión que nuestros vecinos portugueses llevan preguntándose bastantes años puesto que tienen una alta proporción de masas forestales ocupadas por plantaciones de eucalipto y piñeiro bravo (pino negral o resinero), sobre todo en la mitad norte del país vecino.

Aunque existen algunos antecedentes de estudios en los años 1990s, es en 2005 cuando aparece el estudio científico más “sesudo” en la península donde se intenta testar la hipótesis de que el tipo de uso del suelo y las especies que lo ocupan condicionan la superficie afectada por los incendios. Pues…sorpresa, sorpresa, son las masas de matorral mediterráneo las que mostraron una “selectividad” significativa a la mayor superficie afectada por los incendios.

El análisis de los datos de las plantaciones de eucalipto mostró que, en la mayoría de los casos, la afectación era similar a otros tipos de bosques, incluidos los “autóctonos” y en otros casos era incluso significativamente inferior, según los autores porque las plantaciones bien gestionadas son modelos de combustible poco inflamables, siendo peligrosas sólo cuando se abandonan o tienen una gestión poco intensiva que favorece la proliferación de matorral bajo las copas.

Estos resultados se han ratificado en estudios posteriores utilizando otras metodologías, con lo que aumenta la robustez de las conclusiones.

De los problemas de acidez del suelo, alelopatías o competencia por el agua; entre otros problemas recurrentes que se le achacan al eucalipto y con razón, la cantidad de estudios contradictorios daría para mil y una entradas en el blog, así como los intereses cruzados en algunos de estos trabajos.

¿Realmente son más inflamables? ¿Los bosques autóctonos no arden? Ambos arden, aunque la clave de todo es su gestión, o mejor dicho, la ausencia de la misma, algo en lo que también incidía Juan Picos, y de lo que se hablará más adelante:

-¿Es una cuestión de control?

-Claro. Que haya quien piense que puede plantar eucaliptos donde le venga en gana es un error que no nos podemos permitir. Es fundamental la ordenación y tener las cosas claras, huyendo de posiciones maximalistas que señalan al eucalipto como una peste o como la panacea. La cuestión es cómo conseguimos ordenar un recurso evitando sus problemas y maximizando sus beneficios. No estamos prestando suficiente atención al abandono del monte, que es un enemigo silencioso. Un eucaliptal que su propietario haya abandonado hace cinco o diez años no va a dar prácticamente ningún beneficio y acumula sus perjuicios. Y eso no lo tenemos medido, no sabemos cuántos eucaliptales abandonados existen y tenemos que hacer un esfuerzo por dimensionarlo. Y quien dice un eucaliptal abandonado dice una antigua parcela agraria con tojos de dos metros o un pinar abandonado. Hoy por hoy el abandono del monte es el enemigo número uno en la lucha contra los incendios.

Un detalle y que recordaba Miguel Ángel Soto de Greenpeace Bosques en La Sexta:

De las sesenta parroquias con mayor tasa de incendios en Ourense, éstas NO tienen eucaliptos.

Un problema más allá del eucalipto y que siempre es olvidado

Lamentablemente en todos estos análisis siempre olvidan otros problemas mucho más acuciantes que el eucalipto: envejecimiento, despoblación, ausencia de ordenación forestal, dispersión poblacional o el propio reparto de la propiedad.

Estos problema no son exclusivos de Galicia, ya que se extiende a buena parte de Portugal y al resto del Cantábrico; donde se suma la renovación de pastos, como recordaba Aitor Ameztegui en Arde el norte.

 En este sentido, y aunque los medios se empeñen en hablar de pirómanos, es importante dejar claro que los incendios provocados por perturbados  —que es lo que son los pirómanos— no llega al 10% de los intencionados, mientras que las quemas agrícolas y de regeneración de pastos suponen más de dos tercios, y en el norte aún más. Y aunque es cierto que la última modificación de la Ley de Montes incluye una polémica cláusula que permite cambiar el uso del suelo tras un incendio en casos en que haya interés general, sugerir que esta ley es la causa de los incendios del norte de España parece, cuanto menos, cogido con pinzas; la ley sigue sin permitir cambios de uso para proyectos de desarrollo privado, por lo que los propietarios de los montes no obtendrían ningún beneficio en dejar quemar su monte. Aun así, hay quien se ha lanzado a establecer relaciones causa-efecto simplistas, sin tener en cuenta las complejidades del asunto.

¿Por qué nunca se recuerdan estos problemas? Porque es más sencillo culpabilizar al eucalipto. Como siempre recuerda Marcos García Rey (Civio) en Los árboles no votan” y “Arde Galicia: los árboles no votan en referendos ni ondean banderas”.

¿Es Galicia un eucaliptal? Minifundismo, gestión forestal, desierto demográfico…

La superficie forestal arbolada en Galicia representa el 70 % de la totalidad de la comunidad autónoma, con unos 2 millones de hectáreas, de las cuales unas 600.000 serían improductivas, según el IV Inventario Forestal del Ministerio de Medio Ambiente. De la masa forestal, la mayoría son pinos; normalmente la especie marítima (Pinus pinaster) y “autóctona” de la franja atlántica; aunque la especie foránea de Pinus radiata avanza de imparable. Le siguen los eucaliptos (Eucaliptus sp.), especies globulus y nitens; y los carballos (Quercus robur). En ese orden.

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Figura 2. Distribución de las especies forestales más representadas en masas monoespecíficas: eucalipto (Eucaliptus globulus)  (izquierda), pino marítimo (Pinus pinaster) (centro) y carballo (Quercus robur) (derecha) – Vía Faltadeingenería

Asimismo, Galicia producía en 2013 el 50% de madera de rollo del total de España, 43% de la madera aserrada de España, el 33% de tableros, 35% de pasta de papel y 8% de muebles. El problema es que Galicia tiene un 30% de la superficie forestal como “improductiva” (unas 600.000 hectáreas); una cifra elevadísima en comparación con otras potencias forestales de Europa donde está sobre el 10-20%, tal y como recordaba el ex presidente de la Xunta González Laxe en 2013 (Galicia, una potencia forestal sin explotar).

Esta elevada tasa de superficie forestal “improductiva” se debe en gran medida al modelo de propiedad y gestión forestal de Galicia. El 96% de los 2 Millones de hectáreas son minifundios, donde cada propietario; unos 650.000, tiene entre 2 y 3 hectáreas, repartidas de 8 a 15 parcelas, tal y como señalaba González Laxe en el año 2013.

Si nos centramos en la estructura de la propiedad, nos encontramos con otro de nuestros rasgos estructurales negativos. El propietario gallego medio posee dos hectáreas repartidas en ocho parcelas, y solo un 3 % participan en fórmulas de cooperación con otros propietarios. En consecuencia, sería conveniente apostar por una cooperación en la gestión de las parcelas, dentro de una planificación conjunta de la explotación de los terrenos para poder aumentar la productividad y ser más competitivo. Tales circunstancias hacen que la productividad del monte gallego se sitúe por debajo de otros países. A modo de ejemplo, la productividad del pino gallego está por debajo de Brasil, Nueva Zelanda y Chile; y en el caso del eucalipto, por detrás de Brasil, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Chile.

Y no fue hasta hace escasos años con los programas de concentración parcelaria, cuando se comenzó a meter mano a este problema, porque lo habitual era y aún es tenerlas repartidas entre diferentes parroquias de un mismo ayuntamiento, o incluso entre diferentes ayuntamientos.

A eso le sumamos la ausencia de cooperación en la que incide González Laxe, y en algunos casos donde existen estas fórmulas con las comunidades de montes, éstas no disponen de planes de gestión y valorización del producto, porque el bosque no es únicamente madera.

Y esto enlaza con el siguiente problema…. el rural gallego es un desierto demográfico cada vez mayor, al igual que ocurre en Portugal.

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Figura 3. Densidad poblacional de Galicia en el año 2008, mayoritariamente concentrada en la franja atlántica. Autora Susana Freixeiro

Una población demasiado dispersa, vieja y vulnerable a incendios

Como se observó anteriormente con la dispersión de la propiedad y el minifundismo, éste tiene relación con la enorme dispersión poblacional de Galicia, tal y como explicaba Nacho Carretero en Jotdown, con la anterior ola de incendios, porque las olas de incendios son como el Xacobeovuelven cada pocos años.

Esta desorganización no tendría necesariamente que ser un problema si no fuera por la gran cantidad de núcleos urbanos que hay esparcidos por Galicia: treinta mil según datos de la Xunta, lo que supone el 50% de todos los que hay en España. La mayor parte de ellos padece el abandono de las nuevas generaciones. En Galicia, como en otros tantos sitios, la juventud huye del rural para instalarse en las zonas urbanas. Unas dos mil aldeas gallegas están desiertas y otras tantas tienen entre dos y tres vecinos. Esto ha desembocado en un abandono completo o muy elevado de los terrenos forestales. Los quince terrenos divididos en las tres hectáreas que suman el millón y medio de hectáreas forestales privadas apenas están cuidadas. Esto es, están llenas de maleza, arbustos y toxeira. Los viejos aldeanos no tienen tiempo, dinero ni ganas de desbrozar. Solución: la que siempre se ha utilizado en Galicia, la herramienta rural por excelencia que forma parte de la cultura y simbología gallegas: el fuego.

Aunque ocupa menos del 6% de la superficie de España, se trata de la quinta comunidad más poblada (6% del total). A pesar de esta baja población relativa al conjunto del estado, es líder absoluto en dispersión población, ya que alberga el 39.27% de los núcleos de población de toda España (30.675 de un total de 78.111), y a mucha distancia de las 8.362 entidades de Castilla y León, una comunidad con el triple de superficie que Galicia.

El gran problema es que de estas 30.675 entidades poblacionales, hay 3.562 que están abandonadas, en una pérdida estimada de más o menos una aldea a la semana, según lo indicado hace unos meses en La Voz de Galicia a partir del último censo.

Esta dispersión poblacional, un envejecimiento brutal y un abandono rural, redunda en la ausencia de limpieza de los montes y caminos, porque las tierras y campos de cultivo dispersos, ya no son trabajados.

Figura 4. Distribución de la población en Galicia según los tramos de edad.

Aunque desde el 2012 se obliga a limpiar y a hacer franjas de seguridad con desbroces obligatorios cerca de las casas, con la introducción de la nueva Ley de Montes de Galicia y que presenta notables diferencias en función de si son viviendas aisladas o en núcleo (Figura 5), el cumplimiento de la misma es muy escaso, ya que las sanciones son relativamente bajas y al final lo acaba haciendo el concello de turno. Xa virá o alcalde e que limpe él.

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Figura 5. Franjas de protección y gestión de biomasa. Fuente: MEDIDAS DE AUTOPROTECCIÓN FRONTE AO RISCO DE INCENDIOS FORESTAIS (Xunta de Galicia – PDF)

¿Valorización forestal?

Recordaba Nacho Carretero en “Pero ¿por qué carallo arde Galicia?” su referencia al fuego como elemento purificador. El fuego como elemento purificador, porque no hay valorización de la masa forestal, tal y como ocurre en Aragón o Castilla y León, algo a lo que volvía a hacer mención González Laxe:

Como bien apuntó un experto, «hay que dar mayor aprecio a lo rural» y, como apostilló un empresario, es preciso incrementar «la valorización integral del monte». En este sentido, en la reunión de los becarios de la Fundación Barrié se ha hecho mención de los productos no madereros existentes en el bosque. Alcanzan al 25 % de su valor. Nos estamos refiriendo tanto a los productos alimenticios (castañas, hongos, miel, plantas ornamentales, carne de caza) como a productos medicinales, vegetales, etcétera. Es decir, un amplio abanico de posibilidades que, potenciadas correctamente, ayudarían a revertir la situación actual de despoblamiento rural y acentuarían el valor de ciertos productos que en la actualidad empiezan a poseer una demanda creciente.

La gestión forestal o por qué no arde el norte de Galicia

Este tema de la gestión que explica Juan Picos, lo podemos ver perfectamente en el norte de Galicia, tanto en Coruña como en Lugo, en lo que conocemos como Ortegal (Coruña) y la Mariña Lucense (Lugo). La mayores masas de eucalipto de Galicia se concentran en esas dos zonas de Galicia (Figuras 1 y 2), pero es donde se concentra el menor número de incendios (Figura 6).

Figura 6. Incendios forestales en Galicia (2001-2014). Tal y como se indica en el mapa, la mayoría de los incendios son provocados (entre el 60-90% de los hectáreas quemadas, según la Fundación Civio con los datos del Ministerio). Fuente del mapa, Hugo Garrido en Civio –Galicia en llamas: el mapa de una tragedia.

Vale, la humedad y los vientos del sur se paran en la Serra do Xistral y no pasan de la Terra Chá,  pero Asturias y Cantabria tienen situaciones relativamente similares… y Asturias es la segunda provincia con más hectáreas quemadas, después de Ourense (Civio –Galicia en llamas: el mapa de una tragedia).

La gestión forestal tiene mucho que ver en que Lugo tenga una superficie forestal quemada relativamente baja (más de 40.000 hectáreas frente a las 121.000 de Asturias o 162.000 de Ourense en el periodo 2001-2014), y donde la mayoría de incendios se concentran en el sur de la provincia, una situación parecida a la que ocurre en Coruña; en este caso en la franja atlántica, y en especial en el distrito forestal de Ribeira.

Este sobre la gestión forestal en el norte de Galicia y el bajo número de incendios, se indicaba en dos reportajes en El País en 2010 y 2013, y que conviene recordar, ya que es algo que se omite cuando se habla del eucalipto en Galicia.

2010 – El País – La zona de más producción forestal apenas sufre fuegos

Galicia es una de las primeras potencias forestales de Europa. Sin embargo, arde. Los incendios se han convertido en el cáncer que, verano tras verano, calcina el monte gallego. Con una salvedad. La franja cantábrica, de Ferrol a Ribadeo, ha sido la rara excepción en el mapa negro de los fuegos intencionados, pese a que se trata de la zona con mayor producción forestal de Galicia. La Consellería de Medio Rural confirma que en las dos últimas décadas no se ha registrado ningún gran incendio forestal (GIF) -de más de 500 hectáreas- en los distritos I y VI, que corresponden a Ferrol y A Mariña.

Los registros sobre incendios de la Xunta se remontan a 1986. En los últimos 24 años, se declararon dos fuegos importantes en la costa lucense y otro en la comarca ferrolana. Fue en 1989. Desde entonces, no se han contabilizado grandes incendios, aunque sí algún fuego mediano o conato que se pudo controlar y sofocar antes de que desembocara en tragedia.

No obstante, en Fearmaga están convencidos de que es la implicación de los propietarios en el cuidado de sus tierras lo que lo preserva el monte de las llamas. “En Ortigueira”, asegura Ana Oróns, secretaria de Fearmaga, “uno de cada cuatro vecinos de la zona está directa o indirectamente vinculado al monte”, mucho más limpio y cuidado que en otras comarcas. “Son conscientes de su riqueza y lo cuidan porque les reporta una renta. Abren pistas y pozos para acceder a sus terrenos y limpiar el matorral”, señala Oróns.

2013 – El País – Trabada, el municipio de Galicia que no conoce los incendios

Trabada está en el interior de A Mariña lucense, la comarca con menos incendios de Galicia. Su humedad, el doble que en el resto de la comunidad, es parte de la explicación de su inmunidad al fuego. Desde 2007 el Instituto Galego de Estatística (IGE) contabiliza los incendios por distritos forestales y confirma que en A Mariña se producen 23 fuegos al año, frente a los 537 de Verín-Laza. Pero es difícil que alguno de esos pocos fuegos de A Mariña llegue a Trabada. Entre 2001 y 2006, cuando se contabilizaban aún por municipios, sufrió cinco, menos de uno al año, y de muy escasa entidad. En ese mismo periodo, los vecinos ayuntamientos de Barreiros y Lourenzá, con menos superficie, tuvieron 18 y 10 incendios respectivamente, el cuádruple o el doble que Trabada. Así que el clima de A Mariña influye, pero no es todo. La clave para que este municipio de 82,7 kilómetros cuadrados (como Ourense) no arda parece estar en su ordenación forestal. En ello coinciden tanto los técnicos como los orgullosos vecinos del pueblo.

Trabada no llega a los 1.300 habitantes. A finales de los años ochenta no tenía muchos más, así que no debió de ser fácil que medio millar de propietarios se pusiese de acuerdo para unir unos 11.000 terrenos forestales en varias concentraciones parcelarias señaladas como ejemplares por los expertos. Hoy los montes de Trabada son grandes extensiones de eucaliptos alineados, en distintas fases de crecimiento, separadas regularmente por prados o explotaciones agroganaderas y surcados por pistas bien conservadas. Y dan beneficios. Para la Universidad de Santiago (USC), que ha premiado esa iniciativa, la concentración parcelaria para hacer rentable el monte es la clave del éxito de Trabada, al igual que para destacados miembros del Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales de Galicia. En el pueblo coinciden con esta visión.

Tal y como explica Economía Digital, muchas de las hectáreas de estos concellos están gestionados directamente o parcialmente por empresas madereras y papeleras, porque éstas son las más interesadas en que NO se produzcan incendios.

El fuego como elemento purificador o por qué no es tan sencillo limpiar un bosque

Limpiar el bosque es algo caro, quizás demasiado caro, si no hay esa valorización previa que permita cultivos mixtos u otro tipo de aprovechamientos… relacionada otra vez con el despoblamiento. Esto lo explicaba bien Aitor Ameztegui en Mitos y verdades sobre los incendios forestales:

Combustible: eliminar la vegetación para conservarla

Pero las igniciones nunca podrían generar un gran incendio si falta un elemento clave: combustible. Y de esto cada vez tenemos más. Hasta hace unas pocas décadas, los bosques se alternaban con zonas de cultivo y zonas de pastoreo, mientras del propio bosque se extraían multitud de productos: madera, leña, carbón, resina, corcho, miel… Esto hacía que la cantidad de combustible presente en el bosque fuera baja, y por tanto había menos incendios y de menor intensidad. Era un régimen de incendios en el que el principal factor limitante era la disponibilidad de combustible. Con el abandono del medio rural a partir de mediados del siglo XX y, en menor medida, con el éxito de las políticas de extinción, se ha incrementado de manera drástica la cantidad y continuidad de combustible. Las pequeñas manchas en mosaico han dado lugar a grandes extensiones continuas de vegetación inflamable. El combustible, la vegetación, ya no es un factor limitante, y el bosque es, como se suele decir, un polvorín. Si a esta situación le añadimos el aumento en el número de igniciones que hemos comentado antes, tenemos el escenario actual, en el que los incendios son de mayor intensidad y tamaño.

Pero si hacemos cuatro cuentas veremos que los números no salen. Sólo en Cataluña, donde hay alrededor de 2 millones de hectáreas forestales, y aunque sólo la mitad de ellas necesitaran ser desbrozadas, supondría un coste de varias veces el presupuesto completo del Departament de Agricultura, ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural. Dificilmente sostenible, y menos en los tiempos que corren. Y esto cada pocos años, claro, porque el matorral volvería a crecer.Mucho se ha hablado sobre el control de la vegetación, la “limpieza” de los montes. “El fuego se apaga en invierno” es un eslogan que se popularizó hace algunos años para poner el énfasis en que era más efectivo invertir en prevención que en extinción, pero que ha muerto de éxito, ya que ha llevado a creer que se pueden tener los montes de España “limpios” a base de trabajos de desbroce a cargo del erario público.

Y tampoco la solución pasa por poner a los parados o a los presos a limpiar el monte, como se ha sugerido de manera un tanto demagógica. Los trabajos forestales, en contra de lo que suele creerse, requieren de una cierta formación y preparación técnica, y para eso están las empresas del sector (por cierto, en su mayoría pequeñas explotaciones familiares y no grandes multinacionales como muchos creen). Poner a personal no cualificado a realizar trabajos forestales haría disparar el coste de la hectárea tratada, además de suponer un peligro, como ya saben en Francia.

Los árboles no votan y es fácil hacer que voten menos

Vuelvo a recordar a Marcos García Rey con “los árboles no votan”, pero añadiría que es sencillo hacer que voten menos.

Con estos incendios, el Presidente Feijóo tardó en dar la cara; al igual que la gestión de la crisis por parte de los medios públicos, aunque eso da para otro post. Tardó en dar la cara, aunque lamentablemente en la tourné de medios de comunicación, recordaba a las declaraciones de las anteriores olas de incendios. Nada ha cambiado.

Se sigue apostando a la extinción del fuego, en lugar de la prevención, aunque no siempre es tan sencillo como indicaba Aitor Ameztegui. Es caro. Quizás demasiado.

El problema es que cuando se apuesta por la extinción, no se prolongan los contratos de brigadistas cuando estás en situación de sequía (Brigadistas de Seaga cargan contra la “incompetente” Xunta por prorrogar sus contratos desde este lunes y no antes).

Ya no hablemos del sistema parques comarcales de bomberos y el caos en el sistema de extinción de incendios como quedó patente en el incendio de Fandicosta, o el lento pero constante desmantelamiento de los agentes y las comarcas forestales, que ya quedó patente con la plaga de la patata… porque en Galicia tenemos una plaga de patata severapero en provincias NO importamos. No somos Catalunya, Madrid o Euskadi.

Para finalizar, recomiendo esta entrevista de Fernando González Gonzo a Nacho Carretero, que resume bastante bien cuáles son los problemas.

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Más información:

– Barros AMG, Pereira JMC (2014) Wildfire Selectivity for Land Cover Type: Does Size Matter? PLoS ONE9(1): e84760.

– Nunes et al. (2005) Land Cover Type and Fire in Portugal: Do Fires Burn Land Cover Selectively? Landscape Ecol. 20: 661.

– Javier Madrigal en FuegoLab: El mito de las plantas que favorecen los incendios ¿realidad o ficción?

– Aitor Ameztegui – Arde el norte

– Aitor Ameztegui – Mitos y verdades sobre los incendios forestales

– Magnet – ¿La culpa es del eucalipto? Gestionar bien el bosque previene más fuegos que plantar otras especies.

– Nacho Carretero en JotDown – Pero ¿por qué carallo arde Galicia?

– Fernando González Laxe – Galicia, una potencia forestal sin explotar

– Juan Picos: «Decir que el eucalipto arde más que otras especies de árboles no es verdad».

– Público – Tirar a floresta das mãos do eucalipto

– El Salto – Industria papelera y “gasolina para el monte”: claves del fuego en Galicia

– Faro de Vigo – La superficie de eucalipto en Galicia casi duplica lo previsto en el plan forestal de la Xunta

– El Confidencial – Arde Galicia: los árboles no votan en referendos ni ondean banderas

– Civio – Galicia en llamas: el mapa de una tragedia

– Civio – Los árboles no votan

– El País – La zona de más producción forestal apenas sufre fuegos

– El País – Trabada, el municipio de Galicia que no conoce los incendios

– Falta de ingeniería – LOS INCENDIOS FORESTALES EN GALICIA

– Agrobyte – Eucalipto

– Campo Galego – ¿A que distancia de las casas debemos limpiar para prevenir los incendios forestales?

– La Voz de Galicia – Galicia suma una aldea despoblada cada semana y ya tiene 3.562 vacías

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Acerca de andresrguez

Doctor por la Universidade de Vigo. Campo de especialización: comportamiento del plomo en suelos mineros, urbanos y campos de tiro, a través de técnicas espectroscópicas, toxicológicas y aplicación de nanopartículas.
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24 respuestas a El eucalipto no es siempre el culpable de todos los males

  1. Tengo que felicitar al autor (o autores) por tan buena búsqueda de información. Añadidme al Facebook o os añado para estar en contacto. Saludos. Daniel Toro González.

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  2. Maceiras dijo:

    Me gustaría saber qué se entiende por “improductivo” para llegar a esa cifra del 30%. Porque si medimos la producción de madera como única finalidad del monte, igual lo que tenemos que hacer es cambiar nuestra percepción de ese terreno. Igual que cuando hablamos de limpiar, como si el sotobosque y el matorral fueran basura, y no el hogar de cientos de especies. Limpias, o cuidadas, deben estar las plantaciones, pero hay masa forestal más allá de las plantaciones.

    Tomemos un ejemplo de esta oleada de incendios: paraje de robles centenarios que es aprovechado por los vecinos de la zona para: recoger castañas, setas, apacentar ganado, cazar. Además es una zona de paso/estancia de los osos pardos, que da de comer a negocios de turismo rural, restaurantes y demás en la época en que se pueden organizar excursiones para avistarlos. No es un monte improductivo, ni sucio, ni abandonado, pero han ardido cientos de hectáreas.

    Cuando hablamos de incendios nunca debemos subestimar el factor hijoputa

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  3. fer dijo:

    El autor se olvida que es eucalipto y pino la bomba que hay aquí montada la forma en que los motes gallegos están montados y gestionados añade los ingredientes finales.
    Donde hay bosque de carballo/roble la temperatura y humedad es radicalmente diferente a la del bosque de pino eucalipto eso es un hecho.
    Es eucalipto y pino dos mezclas letales.

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    • andresrguez dijo:

      Recordemos que el pino es una especie autóctona, en el caso del marítimo.

      En el caso de la mariña lucense, que siempre se olvida, directamente no arde y es dónde hay mayor cantidad de eucalipto. ¿Por qué? Porque hay una gestión real del territorio, donde en muchos casos está directamente gestionado por ENCE o FINSA, que son las más interesadas en que no arda.

      En cuanto al bosque de carballo/castiñeiro tienes toda la razón, pero no todos los suelos ni todas las condiciones climáticas son aptas para el crecimiento de carballo o roble. En la franja atlática directamente no puedes ponerla por la altura y las condiciones climáticas.

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  4. IaGueTe dijo:

    Figura 6. Causa de la mayor parte de los incendios: provocado. Esto no lo comentas en ninguna parte del texto. Si la gran mayoría de los incendios son provocados, algo ganarán los que los provocan. Yo no sé lo que es pero, en mi opinión, tu artículo queda bastante cojo si no analizas esto.

    Por otra parte, los incendios, que yo sepa, no son algo que suceda de forma natural. Los bosques en la naturaleza no están “limpios” y no arden. Si la “limpieza” fuera algo necesario para que no hubiera incendios, la Tierra estaría asolada por incendios. No hay mano de obra suficiente para mantener “limpio” el planeta.

    Por último, decir que el eucalipto se plantó para evitar la desertificación en Galicia (!) suena raro, cuanto menos.

    Un saludo.

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    • andresrguez dijo:

      Desde las desamortizaciones, el tema de desertificación y pérdida de bosques era muy evidente, además de la necesidad de madera para la industria pesquera y naviera. ENCE y demás vinieron mucho después.

      En cuanto a lo de los incendios intencionados, es cierto lo que comentas y lo he añadido a la figura, indicando el % de incendios provocados (60-90%), dedendiendo de provincia y año.

      La “limpieza”, sé que no es muy correcto, pero es la única forma de explicar al lector la situación del bosque, porque evidentemente un bosque “no está sucio”… pero si indico que un bosque tiene un elevado combustible vegetal o una elevada biomasa forestal, no se comprendería para el lector medio.

      Gracias por las sugerencias y recomendaciones.

      Otro saludo

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      • IaGueTe dijo:

        “algo ganarán los que los provocan. Yo no sé lo que es pero, en mi opinión, tu artículo queda bastante cojo si no analizas esto.” -> “lo he añadido a la figura, indicando el % de incendios provocados”

        “Si la “limpieza” fuera algo necesario para que no hubiera incendios, la Tierra estaría asolada por incendios. No hay mano de obra suficiente para mantener “limpio” el planeta.” -> “La “limpieza”, sé que no es muy correcto, pero es la única forma de explicar al lector la situación del bosque”

        ¿Te has ido un poco por la tangente, no?

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  5. Pilar dijo:

    Hola. Me interesó tu artículo. ¿Podría enviarte un mensaje privado con una consulta ? Gracias

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  6. Agap dijo:

    Empezar el artículo diciendo que el eucalipto le parece “un coñazo de especie” es un dato tan científico como el que pueda aportar un niño de 10 años.

    Andrés Rodriguez, Doctor por la Universidad de Vigo. Escudriñando un poco por la red me encuentro esto: CONVENIO DE COLABORACIÓN ENTRE A UNIVERSIDADE DE VIGO E A EMPRESA OU INSTITUCIÓN GRUPO EMPRESARIAL ENCE S.A. PARA A CREACIÓN DE AULAS-EMPRESAS/INSTITUCIÓNS (AULAS E/I), DENTRO DO PROGRAMA DE RELACIÓNS CO ENTORNO SOCIAL DO PLAN DE CALIDADE DOCENTE.

    No tengo nada más que añadir a este panfleto propagandístico en el que ENCE aparece por todas partes como un benefactor para nuestros bosques y nuestra tierra, ya se ve quién le paga por esto.

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    • andresrguez dijo:

      Estimado Agap

      Si tanto ha buscado, podría revisar que en la Universidad existen multitud de estudios acerca de los peligros del eucalipto o los efectos potenciales del mismo en el suelo.

      Y en todo caso, ese convenio es con otras facultades/carreras…

      Antes de hacer ese tipo de comentarios, podría comenzar por saber cómo funciona una universidad.

      De nada

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  7. AndresSal dijo:

    La Mariña lucense arde menos porque es más húmeda. Los eucaliptos serían más seguros en lugares húmedos como el litoral atlántico francés, sin embargo no verás casi ninguno. Casualmente las plantaciones de eucaliptos se extendieron en España y Portugal durante las dictaduras de Franco y Salazar. El eucalipto es considerado una planta pirófila porque aunque su pate aérea muere con el fuego, éste rebrota desde la base, al crecer tan rápido obtiene ventaja respecto a las otras plantas.

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    • andresrguez dijo:

      – Es tan húmeda como Asturias y Asturias es la segunda provincia con más incendios (en número y extensión).
      – En el litoral francés apostaron mayoritariamente por coníferas.
      – En cuanto a la extensión del eucalipto, realmente comenzó bastante antes.
      – Tan pirófita como los tojos… 🙂 aunque desde luego no tanto como el cáncer de la Acacia.

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  8. Julio dijo:

    Las especies frondosas no arden sin suficiente acelerante o carga calorifica. Cosa que llevan incorporados los eucaliptales y piñeirales, verdaderas bombas incendiarias, llegado el caso. Solo hay que ver el efecto calorifico de las piñas, por ejemplo. Resina y eso. En mi zona, los tramos plantados de carballo o castiñeiros, siguen ahí, junto con las plantas que crecen debajo. Los eucaliptos ardieron, dejando el suelo esquilmado, y propagaron el fuego con su especialidad de mandar volando su corteza y hojas. Con la cantidad de aceite que tienen, son capaces de conservar la brasa y de plantar fuego después de volar durante bastante distancia. En cuanto vuelve a haber un mínimo de humedad, brotan de nuevo desde abajo, pues sus raíces siguen vivitas y coleando. Sin contar con su capacidad para absorver toda el agua que encuentran sus raíces, hablo de acuíferos, haciendo así mucho más rápida la desertización de los bosques gallegos. Es el “árbol del fuego”, así es como le llaman los australianos y ellos lo saben bien, que es de donde llego este engendro.

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    • andresrguez dijo:

      Es cierto lo que dices, pero el quid de la cuestión es la gestión, o mejor dicho, la ausencia de la misma.

      Un bosque de frondosas con mato, arde.

      Y recuerda que un bosque de frondosas no lo puedes poner en todas las zonas, porque necesita condicionantes de climatología, suelos o la propia altitud; de ahí la distribución tan marcada entre las tres especies mayoritarias en Galicia.

      Podríamos poner pino autóctono por eucalipto, pero también es otra pirófita….

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  9. David Cotrofe dijo:

    El eucalipto, además de ser una especie invasora (no autóctona) que no aporta nada a nuestros bosques, ni a los animales q tenemos aquí (no da alimento, ni pueden anidar en él), sus raíces son muy profundas y cada eucalipto puede consumir hasta 200 litros de agua al día, es decir 73.000 litros/año cada eucalipto!! Imagínate una finca con 100 eucaliptos (de las que hay miles en Galicia), sólo los 100 de esa finca pueden consumir unos 7.300.000 litros de agua al año. Consecuencia? pues con la sequía q estamos teniendo estos últimos años y los cientos de miles de eucaliptos, se secan todas las fuentes, manantiales, etc… así nos va.

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    • andresrguez dijo:

      Como dije anteriormente, hay intereses cruzado tanto para bien como para mal, y los consumos de agua en ocasiones están inflados, pero tanto para un lado como para otro.

      Una plantación de maíz está estimado que pueda consumir entre 4000-6000 m3 de agua. Ligeramente menor que el consumo que pones de eucalipto (7300m3). ¿Significa eso que tenemos que prohibir el maíz?

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      • David Cotrofe dijo:

        Es cierto que el maíz puede llegar a consumir entre 4000-6000 m3 de agua, pero esa cifra es POR HECTÁREA y COSECHA, una cosecha dura unas 11 semanas y aquí se hacen 2 cosechas como máximo, lo que nos da una cifra de entre 8.000.000 y 12.000.000 de litros de agua por hectárea / año.

        Si hablamos de hectáreas y eucaliptos, tendremos sobre unos 833 eucaliptos por cada hectárea, que CADA UNO puede consumir hasta 200 litros de agua al día, es decir unos 60.809.000 litros de agua por hectárea / año… la cifra no es ni comparable.

        Además no se puede comparar la raíz de una planta de maíz (minúscula) con una de un eucalipto (bastante profunda para llegar a acuíferos, manantiales, fuentes…)

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  10. David Cotrofe dijo:

    Otro dato, la superficie de maíz cultivada en Galicia es de 160.000 ha, y la superficie de eucalipto cultivada en Galicia es de 400.000 ha, a casi 61 millones de litros de agua por hectárea y año… ESO ES DE TODO MENOS SOSTENIBLE.

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  11. Loli Castelló Bello dijo:

    Moi bon traballo. Intetesantisimo. Gracias por aclararme nesta selva!!!

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  12. josé dijo:

    Moi bó traballo. Pero igual faltaría unha pequena parte “política”. O paisano non “limpa”, -cando menos nas zonas máis perigosas, que limpar todo é inasumible-, o alcalde non llo esixe e teñen unha “entente cordiale”. Se me obrigas a limpar non te voto, así que tí sigues de alcalde e eu sigo facendo o que me peta. (E por certo, contrátame ao rapaz para as brigadas) E todos tan contentos. (Ou sexa, que o paisano é tamén parte do problema)

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