Anticonceptivos desfinanciados y demagogias estúpidas


El pasado 10 de Junio se conocía que Sanidad desfinanciaba 8 anticonceptivos. Rápidamente las críticas y las denuncias de “ataque a la mujer” como hacía FACUA no se hicieron esperar. Sin embargo, si se hace una valoración con criterios objetivos, las críticas son demagógicas y bastante estúpidas, al olvidar el pequeño detalle de los peligros para la salud que tiene la drospirenona, el elemento clave de estos 8 anticonceptivos. A algunos lo que les interesa más, es el titular que la salud de la mujer.

The Pill

Fotografía en Flickr de Sarah C

El pasado 10 de Junio, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad anunciaba que dejaba de financiar 8 anticonceptivos de tercera generación, estando entre los anticonceptivos desfinanciados los más empleados por las usuarias.

Rápidamente las reacciones a la medida no se hicieron esperar con críticas del estilo de “volver a los 80”, Elena Valenciano del PSOE que hablaba del PP y su ideología ultraconservadora” y de estar “en contra las mujeres” y su libertad sexual y reproductiva u organizaciones de consumidores y usuarios como FACUA que directamente iban más lejos y hablaban de ser “un nuevo ataque a los derechos de la mujer”.

Lamentablemente, FACUA NO está defendiendo a los usuarios, porque si FACUA realmente defendiera a los usuarios, apoyaría la desfinanciación de estos anticonceptivos. Vayamos por partes… dinero y seguridad para la salud de la mujer.

1 – Las farmacéuticas no querían pasar por el aro.

En el comunicado inicial, la razón que esgrimió Sanidad fue una razón económica para esta desfinanciación aunque posteriormente este comunicado incluyera otros puntos.

Algunos laboratorios que han preferido comercializar sus fármacos a precios mayores han retirado sus productos de la financiación. Esto no supone ningún perjuicio para las pacientes, puesto que se trata de una decisión de carácter económico. Además, los anticonceptivos que no están financiados no han demostrado ningún beneficio extra sobre los que sí lo están que justifique la comercialización a un precio mayor.

De hecho, existen en el mercado numerosos anticonceptivos hormonales autorizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios que, sin embargo, nunca han sido incluidos en la financiación pública, por no estar interesados los laboratorios fabricantes.

Con estas medidas, el Ministerio cumple sus compromisos de sostenibilidad y de optimización de recursos. De este modo, antepone los intereses de los pacientes sobre cualesquiera otros intereses económicos.

Realmente, la explicación sin las típicas palabras burocráticas, la podemos leer mejor en Boticaria García y donde a pesar de todo, la desfinanciación aún sigue dejando una situación mejor a la que había en 2010.

Para entender mejor lo que sucede hay que echar la vista atrás. En España, cuando todo el monte era orégano, los anticonceptivos estaban financiados. Posteriormente se excluyeron dejando residualmente algún fármaco (como por ejemplo el Diane y sólo para sus indicaciones no anticonceptivas como el acné). Es decir, por lo general, quien quería un anticonceptivo con fin anticonceptivo, tenía que pagarlo, y así se popularizaron las Yasmin, las Yasminelle, y otras píldoras con sugestivos nombres de los que Walt Disney estaría muy orgulloso.

Lo que sí sorprendió, y mucho, fue que en el año 2011 se incluyeran en la cartera  los “genéricos” de estas Yasmin y Yasminelle a precios significativamente menores. Llegó la era de los Dretine, Dretinelle y compañía. Que una molécula ya en el mercado que no está financiada pase a estarlo, es como lo de los burros con alas o las ranas con pelo.

Ahora, como en el Ministerio no son río, cuando quieren se dan la vuelta, y estas moléculas se quedan fuera.

A lo que nos interesa: EL DINERO.

Durante los últimos tiempos y hasta el día de hoy, han convivido las marcas no financiadas como Yasmin a un precio de 15,45€ con sus genéricos financiados como Dretine a un precio de 9,32€ (que con receta se quedan en unos 4€ finales de media).

¿Qué pasará después? ¿Cuál es el impacto en el bolsillo de la mujer que usaba alguno de los anticonceptivos que ahora quedarán desfinanciados?

A- Si el médico lo considera adecuado para la paciente, se podría cambiar el tratamiento a alguno de los anticonceptivos que sí continúan financiados. Anticonceptivos que, como se ha mencionado, contienen un principio activo que parece ser más seguro (como Loette).

B- Si por motivos médicos la paciente debe seguir con su anticonceptivo habitual, puede comprar el medicamento genérico, sin el descuento del 40% o 50%, es decir, pagando los 9,32€, lo que supondría  un gasto extra de unos 5€ mensuales.

En resumen, a pesar de la desfinanciación, seguimos estando “mejor” a nivel de “desembolso” que en el año 2010, en el que la drospirenona no estaba financiada ni existía genérico y lo habitual era un gasto mensual de 15,45€ en los Yasmin y compañía.

En cuanto al debate generado: ¿Que sería maravilloso que siguieran estando financiados? Pues sí, al igual que el resto de los medicamentos excluidos recientemente. Que se lo cuenten a los estreñidos, por poner un ejemplo prosaico. ¿Que las políticas de educación sexual podrían ser mejores? Pues también. Infinitamente. ¿Que 5,59€ mensuales, que es el gasto que aumentará en el peor de los escenarios, en el bolsillo de las mujeres afectadas, serán responsables de numerosos embarazos no deseados? Eso es discutido y discutible.

Lo que no entra en discusión es que en este país, un titular amarillista, nos pone más que Cantabria a Miguel Ángel Revilla.

Sin embargo, aunque esta era la razón principal, realmente si se iba al meollo del asunto, la desfinanciación tiene motivos más que suficientes por el posible peligro que tiene la drospirenona para la salud de la mujer, ya que como explica Vicente Baos “la utilización de la drospirenona debería limitarse a aquellas usuarias en las que se desea realizar un efecto antiandrogénico débil, y no extender su uso de forma generalizada teniendo disponibles anticonceptivos que usan levonorgestrel como gestágeno, de menor riesgo”.

Por su parte, la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública en un comunicado del 12 de Julio ya nos explicaba un poco los problemas de sanidad había detrás de la medida… aunque a la Ministra se le olvidó, cuando habría podido hacer la desfinanciación únicamente empleando este criterio.

Por otra parte, debemos tener en cuenta que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) está revisando estos anticonceptivos, de 3ª y 4ª generación, a petición de Francia, debido a estudios repetidos que confirman el incremento de efectos adversos cardiovasculares en las mujeres que los toman, en relación con los anticonceptivos precedentes, por lo que creemos adecuado limitar o en su caso suspender la comercialización de estas drogas y sustituirlas por otras menos dañinas en espera de las conclusiones de la EMEA, como ya está ocurriendo en Francia, donde ya se han dado pasos para reducir su consumo. Este extremo, sin embargo, no ha valido ni tan siquiera un comentario por parte de la Ministra Mato, centrada exclusivamente en el ahorro del Gasto farmacéutico Público aunque sea expensas del Copago de unos ciudadanos cada vez más esquilmados.

2 – Los anticonceptivos desfinanciados contienen drospirenona, un posible peligro.

drospirenonaSitruk-Ware R. 2005. Pharmacology of different progestogens: the special case of drospirenone. CLIMACTERIC 2005;8(Suppl 3):4–12

Los anticonceptivos desfinanciados son los conocidos de tercera generación, cuyo componente progestágeno es un la drospirenona, un compuesto sintético, cuyas características son las más cercanas a la progesterona natural y es uno de los ingredientes activos que se encuentra en los anticonceptivos orales más empleados como son Femiplus, Yaz, o Yasmin. Los anticonceptivos orales desfinanciados (Dretine, Dretinelle, Drosure, Drosurelle, Drosiane, Drosianelle, Liofora y Yira) contienen una combinación hormonal a base etinilestradiol y la citada drospirenona.

Estos anticonceptivos, se comenzaron a financiar en 2011, todo ello, a pesar de que en Holanda, la Sociedad de Médicos Clínicos ya decidió en abril de 2002 no recetar “Yasmin” por los riesgos de trombosis, en 2009 las autoridades suizas tenían bajo investigación casos de muertes por Yasmin, y donde Bayer en 2011 se enfrentaba a demandas por muertes provocadas por el anticonceptivo YAZ, además de que la FDA de Estados Unidos, comenzaba a alertar de los problemas que tenía la drospirenona porque había riesgos de trombosis venosa con el uso de anticonceptivos orales con el progestágeno drospirenona en comparación con los que contienen levonorgestrel como podíamos leer ya en su momento en Atención primaria basada en la evidencia.

En el número de 30 de abril de British Medical Journal se publicaron dos estudios sobre el riesgo de trombosis venosa con el uso de anticonceptivos orales con el progestágeno drospirenona en comparación con los que contienen levonorgestrel. Uno de los estudios, realizado en población inglesa, encontró un riesgo tres veces superior de trombosis con drospirenona versus levonorgestrel, mientras que en el otro, realizado en EEUU, este riesgo fue dos veces superior con drospirenona. Cuando se desee un anticonceptivo con progestágeno, los que contienen levonorgestrel son de primera elección.

A pesar de las alertas de la FDA, no se pedía la retirada inmediata del producto, porque debía de haber una valoración médica individual de cada caso y había incertezas con algunos aspectos de la seguriad.

Tal y como explica Javier Padilla en Medico Crítico, la dospirenona tenía problemas de seguridad bastante evidentes y a pesar de eso, el Ministerio de Sanidad de 2011 entonces con Leyre Pajín al frente, decidió seguir adelante a pesar de que conocía los problemas de seguridad.

Ya hemos comentado en múltiples ocasiones que para recomendar la utilización de un medicamento éste debe ser efectivo, seguro y valer lo que cuesta (ser eficiente). El problema con la dospirenona es puramente de seguridad, como señalan los siguientes textos:

– FDA: Birth control pills containing drospirenone: possible increased risk of blood clots. (Oct-2011) (1)
– BMJ: Risk of non-fatal venous thromboembolism in women using oral contraceptives containing drospirenone compared woth women using oral contraceptives containing levonorgestrel: case-control study using United States claims data. (texto completo) (Abr-2011)
– BMJ: Risk of venous thromboembolism in users of oral contraceptives containing drospirenone or levonorgestrel: nested case-control study based on UK General Practice Research Database (texto completo) (Abr-2011)
– El Comprimido: Anticonceptivos orales con drospirenona: riesgo tromboembólico vs financiación pública. (May-2011)

Lo que vienen a decir estos textos (con un nivel de acuerdo entre ellos bastante poco usual en el mundo de las novedades terapéuticas) es que si bien los anticonceptivos con drospirenona pueden tener alguna ventaja -la disminución de la dosis de estrógeno acompañante, principalmente- muestran un riesgo incrementado de aparición de eventos tromboembólicos importante con respecto al progestágeno más utilizado, conocido y seguro, el levonorgestrel. Esa información era con la que contaba el Ministerio de Sanidad en el año 2011 cuando decidió incluir esos medicamentos en la financiación pública. Entonces ya hubo muchas voces planteando que tal vez no era lo más sensato financiar unos medicamentos cuya seguridad estaba poniéndose en entredicho, especialmente cuando existían otros anticonceptivos de igual efectividad pero con una seguridad mucho más contrastada.

El Ministerio de Sanidad hizo oídos sordos a las consideraciones en materia de seguridad y financió los anticonceptivos con drospirenona… pero los datos científicos no quisieron que el debate terminara ahí, de modo que el mes pasado el BJOG (An International Journal of Obstetrics and Gynaecology) publicó un artículo llamado “Drospirenone-containing oral contraceptive pills and the risk of venous and arterial thrombosis: a systematic review” (enlace al resumen); en dicho texto se concluye que las mujeres que toman anticonceptivos con drospirenona tienen un riesgo de eventos tromboembólicos venosos entre 4 y 6 veces superior a las mujeres que no toman anticonceptivos, mientras que las que toman anticonceptivos con levonorgestrel tienen un riesgo entre 1.0 y 3.3 veces superior a las que no toman anticonceptivos. Además, señalan que todos (repito: TODOS) los estudios tenidos en cuenta en esta revisión sistemática encontraron un incremento de este riesgo.

Hemos de ser conscientes de que el riesgo de enfermedad tromboembólica asociado a la toma de anticonceptivos de tercera generación sigue siendo inferior al riesgo de enfermedad tromboembólica asociado al embarazo o a la práctica de un aborto (recordemos esta gráfica al respecto). No podemos caer en el maniqueísmo de pensar que la alternativa que se propone desde este blog o desde otras mentes afines sea la no utilización de anticonceptivos, sino que lo que reclamamos es una financiación pública que prime los medicamentos e intervenciones más efectivos, seguros y eficientes, frente a otros que no cumplan esas características.

Según hemos podido leer en la prensa, los medicamentos que saldrían de la financiación serían Dretine, Dretinelle, Drosure, Drosurelle, Drosiane, Drosianelle, Liofora y Yira, todos ellos con drospirenona como progestágeno. Seguiría quedando financiado el Ovoplex (que tiene levonorgestrel en vez de drospirenona) y, a no ser que digan lo contrario, Loette (también con levonorgestrel pero con menores dosis de éste y de etinilestradiol -el estrógeno que comparte con el resto de presentaciones desfinanciadas-).

En resumen, en 2011 se comenzaron a financiar unos anticonceptivos sobre los cuales existían serios cuestionamientos (que ya son certezas) acerca de su perfil de seguridad; en 2013 se desfinancian muchos de esos anticonceptivos pero se mantiene la financiación de otros con el mismo patrón de efectividad pero más seguros (con menos efectos secundarios importantes). Lo que debería hacernos clamar al cielo es que se introdujeran en 2011, no que se retiren ahora, porque sigue habiendo en el mercado una alternativa efectiva, segura y financiada por el Sistema Nacional de Salud.

En Atención primaria basada en la evidencia, nos explicaban el artículo de British Medical Journal al que Javier Padilla hace referencia en su artículo

Varios estudios han mostrado un mayor riesgo de trombosis venosa (TV) con el uso de anticonceptivos orales (ACO) que incluyen progestágenos de tercera generación (gestodeno o desogestrel) o el progestágeno antiandrógeno ciproterona, respecto a los que contienen levonorgestrel. Drospirenona es un progestágeno derivado de la espironolactona con acción antiandrógenos y antimineralcorticoide, que se ha utilizado, combinado con estrógenos, como ACO. En la última década se han publicado varios estudios de calidad limitada comparando el riesgo de TV en el uso de ACO con drospirenona versus levonorgestrel, con resultados contradictorios.

Presentamos dos estudios de casos y controles anidados en sendas cohortes, uno en población inglesa y otro en estadounidense. En ambas cohortes se excluyeron las mujeres con factores de riesgo de TV.

En el estudio inglés formaron la cohorte (n = 318.825) las mujeres de entre 15 y 44 años de edad que entre el 1 de mayo de 2002 y el 30 de septiembre de 2009 iniciaron (por primera vez o después de un período de descanso) ACO con etinilestradiol (30 mcg) + levonorgestrel o etinilestradiol (30 mcg) + drospirenona en el Reino Unido.

En el estudio estadounidense la cohorte (n = 937.408) la formaron las mujeres de 15-44 años de edad que entre el 1 de enero de 2002 y el 31 de diciembre de 2008 hubieran sido usuarias, al menos una vez, de ACO con etinilestradiol (30 mcg) + levonorgestrel o etinilestradiol (30 mcg) + drospirenona, registradas en una base de datos de siniestros cubiertos por planes de atención médica.

Aquellas mujeres de la cohorte que hubieran sufrido un primer episodio de TV idiopática no fatal (TV profunda [TVP] con o sin tromboembolismo pulmonar [TEP]) a los 15-44 años de edad, durante el uso de ACO fueron consideradas casos (n = 61, de los cuales 27 sufrieron TVP sin TEP y 34 sufrieron TVP con TEP en el estudio inglés; n = 186 en el estudio estadounidense). Se excluyeron los casos aquellas mujeres con factores de riesgo de TV que hubieran aparecido tres meses antes del evento.

Cada caso se emparejó aleatoriamente (por edad, duración de la información registrada y centro de atención primaria en el estudio inglés, por edad y fecha del diagnóstico de TV en el estudio estadounidense) con hasta cuatro controles (n = 215 en el estudio inglés, n = 615 en el estudio estadounidense), también usuarios activos de ACO, extraídos de la misma cohorte.

Aunque en términos absolutos el riesgo de TV con el uso de ACO es bajo, su repercusión en la población es importante. Los ACO que contienen drospirenona, en comparación a los que contienen levonorgestrel, se asocian a un mayor riesgo de tromboembolismo venoso (entre 2,3 y 3,3 veces, según el estudio). La prescripción de contraceptivos orales precisa de la evaluación individual del beneficio / riesgo, especialmente en pacientes jóvenes, sanas y en las que se estima una toma prolongada. Los ACO que contienen levonorgestrel son de primera elección.

Si nos remontamos a 2011 cuando se introdujo la financiación de estos anticonceptivos, ya podíamos leer críticas al respecto, por los problemas que tenía la Drospirenona pero se obviaron porque aquello fue una medida política para decir qué buenos somos !!!

Sin embargo, dos estudios observacionales publicados en el año 2009 hicieron saltar la alarma. Tal y como nos contaban en la revista Prescrire, se trataba de un estudio de cohortes danés y otro de casos y controles realizado en los Países Bajos. El primero de ellos está basado en un registro que contenía más de 130.000 tratamientos por mujer y año con drospirenona y en el que se encontró un incremento del riesgo de tromboembolismo venoso en las tratadas con el fármaco en comparación con las tratadas con levonorgestrel (RR= 1,64, IC95% 1,27 a 2,10). De forma similar, en el segundo, con 1.524 casos —mujeres que habían sufrido tromboembolismo venoso en miembros inferiores y superiores o tromboembolismo pulmonar— y 1.760 controles, se encontró un incremento del riesgo de tromboembolismo venoso 1,7 veces superior para drospirenona en comparación con levonorgestrel. A pesar de lo limitado de las conclusiones extraídas de estudios de tipo observacional, Prescrire recomendaba emplear los ACO basados en levonorgestrel como primera opción en detrimento de los que contienen drospirenona. El boletín de farmacovigilancia de la MHRA británica también informó en su momento sobre este asunto.

A la vista de los resultados de estos estudios, la EMA inició un proceso de reevaluación de los ACO que contenían drospirenona —tal y como se recoge en el resumen de la reunión de marzo de 2010 del grupo de farmacovigiliancia, The Pharmacovigilance Working Party— concluyendo que el riesgo tromboembólico de los ACO compuestos por drospirenona podría ser superior al que se pensaba hasta ese momento y que debía incorporarse información al respecto en las fichas técnicas, aunque eran precisos nuevos datos para emitir un dictamen concluyente.

A día de hoy, la drospirenona se encuentra sometida a revisión por la Agencia Europea del Medicamento a petición de Francia

A instancias de las autoridades francesas, la EMA revisará los datos disponibles sobre los anticonceptivos de tercera y cuarta generación (cuyos principios activos son desogestrel, gestodeno o drospirenona); y que sólo en Francia consumen 2,5 millones de mujeres.

La UE insiste en que no hay ninguna razón para que las mujeres dejen de tomar sus anticonceptivos, aunque señala que pueden consultar con su médico si tienen cualquier duda o temor.

Francia ha iniciado este movimiento a raíz de varias demandas presentadas por usuarias de estas píldoras (muy conocidas por nombres comerciales como Yasmin o Dretine), que consideran que los accidentes vasculares que han sufrido son consecuencia de esta medicación.

De hecho, el país galo ha tomado en las últimas semanas algunas medidas para tratar de reducir las dispensaciones de estas píldoras de última generación, aunque no puede retirarlas del mercado por estar autorizadas a nivel comunitario.

En cualquier caso, la UE insiste en que aunque existe un riesgo de trombos superior al que tienen otras píldoras anticonceptivas de primera y segunda generación, el riesgo en números absolutos es muy bajo (“entre 20 y 40 casos por cada 100.000 usuarias por año”), porque se trata de eventos muy poco frecuentes entre las mujeres que toman estas pastillas para no quedarse embarazadas.

El doctor Pérez Campos recuerda la importancia de hacer una buena historia clínica a cada mujer antes de recetarle cualquier anticonceptivo, porque en el caso de aquellas con antecedentes familiares claros de tromboembolismo (u otros factores de riesgo) existen píldoras únicamente a base de gestágenos que no se han asociado a estos problemas vasculares.

La FDA; también ha tenido bajo revisión el caso, y ha acabado recomendando que se consulte caso por caso.

Basado en esta revisión, la FDA concluye las píldoras anticonceptivas que contienen drospirenona, pueden estar asociados con un mayor riesgo de trombosis que otras píldoras anticonceptivas que no contienen drospirenona. La FDA está añadiendo información sobre los estudios a las etiquetas de las píldoras anticonceptivas que contienen drospirenona .

Sin embargo, la FDA admitió que los estudios mostraron resultados mixtos.

Los estudios revisados no proporcionaron estimaciones consistentes del riesgo comparativo de trombosis entre las píldoras anticonceptivas que contienen drospirenona y las que no. Los estudios tampoco tuvieron en cuenta características del paciente importantes (conocidas y desconocidas) que pueden influir en la prescripción y que probablemente influyen en el riesgo de trombosis. Por estas razones, no está claro si el mayor riesgo de trombosis observado en algunos de los estudios epidemiológicos es en realidad debido a que las píldoras anticonceptivas contienen drospirenona.

Las etiquetas actualizadas informarán de que algunos estudios epidemiológicos reportaron un aumento en el riesgo de coágulos sanguíneos tres veces mayor para los productos que contienen drospirenona, en comparación con los productos que contienen levonorgestrel u otras progestinas, mientras que otros estudios epidemiológicos no encontraron un riesgo adicional de coágulos sanguíneos asociados al uso de productos que contienen drospirenona.

Las mujeres deben hablar con su profesional de la salud sobre el riesgo de trombosis antes de decidir qué método anticonceptivo usar.

Los profesionales sanitarios deben considerar los riesgos y beneficios las píldoras anticonceptivas que contienen drospirenona y el riesgo de una mujer de desarrollar un coágulo de sangre antes de prescribir estos fármacos

Nota final

Al margen de la posible carga ideológica que pudiera tener la medida, en este caso, el Ministerio de Sanidad habría obrado bien a la hora de la retirada de la financiación de estos anticonceptivos, por los problemas sanitarios que tienen y si realmente habrían querido eliminar la financiación a los anticonceptivos orales, no habrían dejado financiados Ovoplex y Loette, que son anticonceptivos que contienen levonorgestrel, con menos problemas que la drospirenona.

Hay motivos más que suficientes para criticar la gestión de Ana Mato y el Gobierno en materia de Sanidad, pero las críticas a esta medida, son demagógica y estúpidas, que carecen de sentido en cuanto se conocen a fondo los problemas que tiene la drospirenona y que además ya no tendría que haber sido financiada en 2011… pero parece que es mejor criticar por criticar. Parece que nos gusta más un titular sensacionalista que la realidad.

Fuentes 

– Krattenmacher R. 2000. Drospirenone: pharmacology and pharmacokinetics of a unique progestogen. Contraception. 2000 Jul;62(1):29-38.

– Sitruk-Ware R. 2005. Pharmacology of different progestogens: the special case of drospirenone. CLIMACTERIC 2005;8(Suppl 3):4–12

– Parkin L, Sharples K, Hernandez RK, Jick SS. 2011. Risk of venous thromboembolism in users of oral contraceptives containing drospirenone or levonorgestrel: nested case-control study based on UK General Practice Research Database. BMJ (Clinical research ed.). 2011 Apr 21; 342 :d2139. link

– Jick SS, Hernandez RK. 2011. Risk of non-fatal venous thromboembolism in women using oral contraceptives containing drospirenone compared with women using oral contraceptives containing levonorgestrel: case-control study using United States claims data. BMJ (Clinical research ed.). 2011 Apr 21; 342 :d2151. link

– MSSSI – El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad mantiene la financiación de anticonceptivos orales de demostrada seguridad y eficacia

– FACUA – FACUA cree que la desfinanciación de anticonceptivos es un nuevo ataque a los derechos de la mujer.

– Médico Crítico – Anticonceptivos desfinanciados: una buena medida.

– Vicente Baos – El lío de los anticonceptivos: con levonorgestrel, mejor.

– El Comprimido – Anticonceptivos orales con drospirenona: riesgo tromboembólico vs. financiación pública

– Boticaria García – Esa píldora que nos dan (o no).

– El País – Sanidad incorpora dos anticonceptivos al catálogo de fármacos financiados

– EL MUNDO – La píldora anticonceptiva, a examen

– El Economista México – Bayer enfrenta demanda en EU por anticonceptivo

– 3 Clics – Atención primaria basada en la evidencia – Anticonceptivos orales: con levonorgestrel mucho mejor

– FDA – Birth Control Pills Containing Drospirenone: Possible Increased Risk of Blood Clots

– FDA – Comunicado de la FDA sobre la seguridad de los medicamentos: Información actualizada sobre el riesgo de coágulos de sangre en las mujeres que toman pastillas anticonceptivas que contienen drospirenona

– EMOL – Autoridades suizas analizan pastilla anticonceptiva tras muerte de joven por emboli

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Acerca de andresrguez

Doctor por la Universidade de Vigo. Campo de especialización: comportamiento del plomo en suelos mineros, urbanos y campos de tiro, a través de técnicas espectroscópicas, toxicológicas y aplicación de nanopartículas.
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3 respuestas a Anticonceptivos desfinanciados y demagogias estúpidas

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Seriedad dijo:

    Cuanto escribes! Pareces Fidel dando uno de sus discursos, igual de efectivos e inútiles.

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  3. Anónimo dijo:

    Gracias por la revisión. Cierto que un tanto larga, pero al menos contrastada y seria.
    Espero que de igual forma que las asociaciones feministas se quejan y rápidamente se encarnizan cuando creen que se las está dejando de lado tengan la misma valentía y presteza en reconocer sus errores. Sinó, fallan a su propósito al intentar representar a alguien.

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